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Bateson/Lagos Garay: experiencia y conocimiento

La revista POLIS Nº 9 tiene un artículo muy interesante. El tema está relacionado con la entrada sobre Tango, poesía y poética. Copio un fragmento: "Siendo profesor de un centro de estudios superiores, (Gregory Bateson) recuerda -siempre con su ironía característica- cierto rumor que circulaba entre sus estudiantes. Se comentaba que Bateson sabía algo que nunca quería decir, se rumoreaba en los pasillos que él «escondía» algo respecto de lo que hablaba en clases. Sospechaban los estudiantes que él no decía todo lo que podía decir. Siempre “ocultaba” –y ello lo haría de un modo consciente- algo de su reflexión. Ése era el rumor generalizado. ¿A dónde quiere llegar Bateson? ¿De qué está hablando este caballero?, eran las preguntas y dudas que circulaban entre los estudiantes. Cuando un alumno se le acerca y en un tono de complicidad le da a entender que ha “captado” ...

La suerte de la merluza

Cuento de Hebe Solves Dibujo a pluma del artista Héctor Giuffré Hay cuatro clases de buques y Rubén ha trabajado en todos. Salió de Córdoba a los dieciséis años y fue a Madryn, un puerto del sur. Ahí se embarcó por primera vez y, desde entonces hasta ahora, no ha parado. Siempre entre hombres es la vida del mar, dice. Pero hace poco, cuando se fueron ocho de los treinta de a bordo en el buque en el que trabajaba, contrataron en su lugar a ocho mujeres que limpian, cocinan y lo que quieran hacer, eso va de cada uno. En cambio, en puerto Rubén tiene dos esposas, y muchas otras mujeres dispersas por el mundo, que ha olvidado. Una de las esposas vive en Chipre, y la otra en Buenos Aires. Son su familia, más una hija griega y tres argentinos. Todos ellos reciben, desde que nacieron, la contribución mensual que envía el padre, al que ven muy pero muy de tanto en tanto. Rubén viene de hablar por teléfono con la esposa de Buenos Aires que es nacida en la provincia de Córdoba, igual que él, en ...

Escribió Juan Forn

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Antes de perder un sueño [ cerrar ] Comparta esta nota con un amigo E-Mail de su amigo Su nombre Su E-Mail Por Juan Forn La otra noche, mientras llovía torrencialmente en Villa Gesell (por primera vez desde mediados de diciembre), soñé que nadaba por Buenos Aires. Yo no era el único: se trataba de un nuevo servicio que la ciudad ofrecía democráticamente a sus habitantes. El recorrido que me tocó hacer a mí (había varios) empezaba en el Palacio de Aguas de la Avenida Córdoba y terminaba en los lagos de Palermo: algunos nadadores emergían junto al Planetario, otros en el Rosedal y había quienes llegaban hasta los inmensos piletones de Obras Sanitarias junto a la Avenida Lugones. El trayecto era por momentos subterráneo, por momentos al nivel de la calle pero bajo techo y por momentos al aire libre, cuando el recorrido coincidía con los espacios de agua de plazas y lugares públicos. Los canales por los cuales circulábamos eran de lecho azul...

La calesita, de Luisa Valenzuela

El niño insiste e insiste. A los cuatro años recién cumplidos los deseos pueden ser monolíticos. Ya es hora de volver, le dice la tía a su sobrino. El niño se pone a berrear. Es hora de volver, tenés que hacer la siesta, prometiste, ésta era una yapita, trata de convencerlo ella. No y no, se empaca el niño. Por fin ella cede. Hace tanto calor en este parque desierto en el medio del día, el corazón del verano. Hasta los altos árboles transpiran y su sudor gomoso se pega a la piel. El niño no deja de tironear a su tía hacia la calesita. ¿Qué me habrá impulsado, se pregunta ella, qué loca idea me habrá venido a la cabeza cuando le propuse bajar al parque después del almuerzo? Vamos a buscar un heladero, le había dicho al niño. Desde el ventanal del comedor, en la vereda de enfrente, el parque parecía fresco ahí a sus pies. Se internaron demasiado en busca del heladero. Llegaron hasta el lago. Y ahora tendrán que volver a atravesar extensiones de pasto poco sombreadas, y el sol no perdona....
mapa conceptual - Foucault

Postproducción

Les acerco un texto que muestra un punta de los debates actuales sobre la creación artística y literaria. Una renovada querella de las interpretaciones Estamos viviendo -como sucedió en otros momentos bisagra de la historia, en medio de una querella de las representaciones que tiene su centro en una guerra jurídica (de la cual debates como creative commons o los digital rights management) son la punta del iceberg. Aun en la confusión de sus nuevos formatos, el arte representa un contrapoder, no tanto porque sea tarea de los artistas denunciar, militar o reivindicar, sino porque todo arte es comprometido. En nuestra vida cotidiana (en el capitalismo de ficción que nos rodea -pasados los de producción y de consumo -como bien acuño la distinción Vincent Verdu en El estilo del Mundo ) el imaginario colectivo esta codificado por fuentes distribuidas de poder. Lo que hace el arte es brindarnos contraimagenes. Frente a la abstracción económica que desrealiza la vida cotidiana, los...

La escena

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Introduzco un texto realizado en el Taller Virtual, con la intención de comentar algunos procedimientoes en juego: “Caminaba por la playa mirando la arena. Siempre me gustó encontrar caracoles de formas diversas. Una tenue brisa revolvía el vestido de verano que me había puesto sobre el traje de baño. El atardecer era fresco y había poca gente cerca. Iba pisando ese mullido suelo que dejan las olas cuando se retiran. Un suelo que parece firme y liso, y al hundir el pie se ablanda como cemento fresco.(paralelismo con la ciudad) Me resultaba agradable que el agua bañase mis pies. Después quedarían blancos y tersos: ”Un baño de espuma de mar para sus pies”; era un buen eslogan para un pedicuro (paralelismo que produce un efecto de distanciamiento antiromántico combinando el paisaje, tradicionalmente poético –y turístico-, con lo útil y corporal). De repente, un brillo nacarado me sacó del ensimismamiento. Era una perla, sí, sí, una perla. (énfasis por repetición) Lo primero qu...

El tiempo del sueño y la causalidad

Transcribo algunos cuentos cortos, fantásticos, relacionados con el sueño. Están tomados de "El libro de los sueños", antología hecha por Borges. En el primero, es interesante la fragmentación del espejo y la falta de uno de los fragmentos. Recuerda el mito de Osiris. Estos minirelatos son ejemplos de ruptura de la causalidad dentro de los presupuestos lógicos. El tema se trata en otro texto de este blog, el de Antonio Di Benedetto. Sin boca Antonio Di Benedetto “Espejismos”, 1967. Al loco se le rompe el espejo. Busca su cara pasando la mano por delante, donde antes la veía reflejada. No la encuentra. Sobre una mesa, fragmento a fragmento, recompone el espejo, que queda casi completo, menos un sector que se pulverizó. El loco se mira y ve su rostro, pero no la boca (falta esa parte del espejo). Desde entonces, nunca más habla. Sueño curioso Francisco Acevedo “Memorias de un bibliotecario” 1955. Mi sobrino Miguel, que tendría cinco o seis años, estaba sentado en el suelo,...

El tiempo cíclico y el tiempo lineal

En este poema el tiempo es el tema. La salida del sol: un suceso reiterado, que opone el tiempo histórico, en el que los sucesos no se repiten, al tiempo cíclico de la naturaleza. Los "objetos" en que se encarna el día crean escenas puntuales, locales, un mundo imaginario, caduco y duradero (en la memoria), como "el adiós humano". Cada cosa presentada pide ternura, parece despedirse. El paralelismo con el informe meteorológico tiene el humor de toda la poesía de Groppa, que nombra al mundo como si acabara de descubrirlo. TARJETA POSTAL Con noticias de la Poesía y del estado del Tiempo. De Néstor Groppa, Jujuy, Argentina Sale todos los días Por el Este de la ciudad. Despabila sus barrios, Sus lluvias galanas, Sus soles sostenidos por el aire Y derramados. Hay veces que asombra Como un fuego de San Telmo O el brinco azul de San Santiago Donde están las petacas Con monederos reales Y perlas desvanecidas y raptadas por el aire colonial En perennidad. Todos los día sale ...

Cortazar y el tango...

Un cuento fantástico destruye la continuidad del tiempo cronológico y explora otros tiempos posibles. Siempre roza el mito, en este caso, la realización del paraíso en la tierra. La condición de lo fantástico es el contraste: se trata de presentar con gran precisión y verosimilitud una sucesión temporal de hechos cotidianos y romper la lógica de lo posible con un fenómeno extraordinario, sin causalidad conocida. Por supuesto, no se ofrece el relato para ser creído, sino para imaginar, sentir, comprender, gustar, pensar. Las puertas del cielo A las ocho vino José María con la noticia, casi sin rodeos me dijo que Celina acababa de morir. Me acuerdo que reparé instantáneamente en la frase, Celina acabando de morirse, un poco como si ella misma hubiera decidido el momento en que eso debía concluir. Era casi de noche y a José María le temblaban los labios al decírmelo. —Mauro lo ha tomado tan mal, lo dejé como loco. Mejor vamos. Yo tenía que terminar unas notas, aparte de que le había prom...

La biblioteca de Benjamin

Buceando en internet di con otro blog que tiene a la literatura como protagonista, en el cual encontré un extracto interesante sobre un escrito de Walter Benjamin. El blog es www.tomashotel.blogspot.com, y el texto de Benjamin se titula "Desembalo mi biblioteca (discurso sobre la bibliomanía)" (1931) y es el que sigue a continuación. - "(...) Al escribir este texto (...) me interesa sobre todo hacerles sentir la relación que liga a un bibliófilo con sus adquisiciones, de procurarles una visión menos sobre una colección que sobre la actividad misma de coleccionar (...)". - "(...) ¿Qué es una biblioteca, sino un desorden donde el hábito ha sabido instalarse tan bien que puede revestir la apariencia de un orden? Ustedes han oído hablar de personas que se han enfermado por perder sus libros, que llegaron al crimen para obtenerlos. Pues justamente en este reino -la pasión de coleccionar- un orden no es sino un juego de equilibrio por encima del abismo. (...) De hech...

Lo imborrable, de Juan José Saer

(fragmento) "Pasaron, como venía diciendo hace un momento, veinte años: anochece. Día tras día, hora tras hora, segundo a segundo, desde que, por entre sus labios ensangrentados me expelió, inacabado, a lo exterior, esto no para, continuo y discontinuo, a la vez, el gran flujo sin nombre, sin forma y sin dirección —pueden llamarlo como quieran, da lo mismo— en el que estoy ahora, bajo los letreros luminosos que flotan, verdes, amarillos, azules, rojos, violetas, irisando la penumbra en la altura sobre la calle, en el anochecer de invierno.Y encima, más que seguro, en estos tiempos, casi todos son todavía reptiles. Pocos, muy pocos, aspiran a pájaro —aquí o allá, entre lo que repta, babea, acecha, envenena, en algún rincón oscuro, y a veces sin haberlo deseado, por alguna causa ignorada por él mismo, alguno empieza a transformarse, a ver, con extrañeza, que le crecen plumas, un pico, alas, que ruidos no totalmente odiosos salen de su garganta y que puede, si quiere, dejar atrás tod...
PERIQUITA De Dafne Casoy Ya falta poco para llegar. Me duele la cola de estar tantas horas sentada. Tengo los pies torcidos por todos los bolsos que metió mi mamá en el auto; contra mi apéndice golpea en cada pozo el nuevo televisor color con el que pienso adueñarme del canal de dibujitos durante todo el verano. Por ser la más chiquita, siempre me toca el lugar m·s incómodo. A mi abuelo se lo ve contento, sin ninguna sombra de las preocupaciones de la fábrica; las dejó bien atrás, antes de subirse al barco. Mamá toca bocina a modo de saludo y mi abuelo le aprieta la mano encima para que suene una pequeña canción. Sale el jardinero a recibirnos y reparte besos con su cara sudada por el trabajo que acaba de interrumpir. Entre todos bajan las cosas del auto, los dejo con la impunidad de mis seis años y corro hasta el jardín. (1)Busco entre los árboles. Nada. (2)Corro hasta las reposeras. Nada. (3)En un rincón mi abuelo, con el ceño fruncido, charla con Luis, el jardinero. Parecen malas no...